La Izquierda Diario convocó a sobrevivientes y familiares de víctimas del genocidio a compartir sus pensamientos. Recuerdos que se mezclan con balances y perspectivas en textos cargados de emoción y convicción. Escriben Titín Moreira, Marta Ungaro, Leo Deza, María Laura Bretal, Violeta Contrisciani, Liliana Mazea, Carlos Rodríguez, Carla Lacorte, Erika Lederer, Celina Rodríguez Molina, Manuela Carricondo y Marcelo Roldán.
Medio siglo. Cinco décadas de un hecho crucial en la historia argentina y de América Latina. Cincuenta años del funesto Golpe de Estado que una junta de militares, empresarios, obispos y diplomáticos de la Embajada yanqui asestaron en un país imposible de “ordenar”. Un país que era testigo de una insurgencia obrera y popular creciente y de un régimen democrático burgués cada vez más golpeado por la amenaza de la revolución.
Para compartir recuerdos y reflexiones en esta efeméride cargada de actualidad, La Izquierda Diario convocó a sobrevivientes y familiares de víctimas del genocidio. Un genocidio que fue contra la clase trabajadora, que no comenzó aquel 24 de Marzo sino antes, con la Triple A y la CNU creadas por un gobierno “democrático”, con el Operativo Independencia y demás acciones represivas; pero que desde ese día se extendió como mancha venenosa hasta el último rincón de Argentina. A la vez, profundizó los lazos de la Casa Rosada con las dictaduras de otros países a través del Plan Cóndor (también impulsado por Estados Unidos).
En esta compilación florecen algunas palabras clave: Son 30 mil; fue genocidio; no olvidamos, no perdonamos ni nos reconciliamos; cárcel común, perpetua y efectiva; basta de impunidad y negacionismo; lecciones de la derrota para vencer. Parte de quienes escriben sobrevivieron a aquella maquinaria de exterminio. Y se suman hijas, hijos, nietas o nietos de quienes hoy son bandera y nunca dejaron de estar presentes.
La Izquierda Diario agradece a quienes aceptaron el convite. También a quienes honestamente se excusaron de participar por falta de tiempo, agenda apretada u otras cuestiones personales. Y pide disculpas a tantas compañeras y compañeros de lucha que no llegaron a ser convocados, a quienes de todos modos se invita a enviar sus propias reflexiones. Porque la lucha por Memoria, Verdad y Justicia es de todos los días.
