CELIZA PALIZA - LA POTENTE VOZ DEL FOLKLORE

Cecilia Paliza, la potente voz del folclore que cruza herencia y presente, gana terreno en la escena nacional.

La cantante tucumana, con formación en múltiples géneros musicales y una potencia interpretativa poco frecuente en la escena, se consolida como una de las figuras más singulares del folclore actual. Con colaboraciones destacadas con Euge Quevedo y El Chaqueño Palavecino y una propuesta que reversiona el cancionero popular desde una mirada contemporánea.

En un momento donde el folclore argentino busca renovarse sin perder identidad, Cecilia Paliza empieza a ocupar un lugar propio dentro de la escena. Su fuerte: una voz de gran potencia, formación en diversos estilos musicales y una manera de interpretar el folclore que trasciende los límites habituales del género. Su crecimiento sostenido y la respuesta del público comienzan a ubicarla en un lugar poco frecuente dentro del panorama actual.

Aparece con una propuesta musical que combina la interpretación y una mirada actual volcada en canciones propias y en clásicos de otros géneros reversionados.

Hija del “Chango” Paliza, referente del histórico conjunto Los Tucu Tucu, su vínculo con la música nació en un entorno profundamente arraigado en la cultura popular. Sin embargo, su recorrido no se limitó a esa tradición: a lo largo de su formación exploró géneros como el lírico, el pop y el rock, una base que hoy se traduce en una versatilidad poco común dentro del folclore.

Uno de los hitos iniciales de su carrera fue su presentación en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín, donde subió al escenario mayor apadrinada por Los Tucu Tucu. Lejos de quedar asociada únicamente a ese legado, Paliza fue construyendo un camino sostenido hasta hoy, que comenzó a grabar colaboraciones con referentes de la música como Euge Quevedo, con quien hizo un chamamé (“Que traidor que es”) con la participación del Oficial Gordillo y que ya lleva medio millón de reproducciones. Y una chacarera (“Después de un vino”) junto al Chaqueño Palavecino, generando un cruce generacional que refuerza su inserción dentro del circuito folklórico nacional.